Semáforos sin servicio en Cali afectan movilidad y seguridad en corredores del sur y occidente

En Cali, varios semáforos fuera de servicio han sido reportados en corredores de alta circulación, especialmente en el sur y occidente de la ciudad. La situación afecta la movilidad diaria de conductores y peatones, mientras la Secretaría de Movilidad atribuye las fallas a actos de vandalismo. Sin embargo, ciudadanos señalan que existen más puntos críticos que no aparecen en los informes oficiales.

Cruce entre cra 70 con calle tercera | Sector Buenos Aires, Nápoles.

De acuerdo con el informe de la Secretaría de Movilidad, al 30 de marzo se registraron 11 intersecciones con semáforos sin servicio en el corredor Pance–Lili. Entre ellas están la paso ancho, y universidades en especial la calle 13 con carreras 100, 102, 83, 70 y 98, además de la calle 16 con carreras 80, 85C, 86 y 98, y la calle 25 con carrera 109 que son el paso hacia las zonas residenciales y vías principales del sur de Cali.

Juliana, habitante de Cali, quien se desplaza a diario por diferentes zonas de la ciudad por su trabajo, reporta semáforos apagados en la carrera 70, alrededor del barrio Nápoles, la carrera 39 con Circunvalar, la calle 5 con 50 y la calle 70 norte. Según su testimonio, estas zonas han presentado fallas recurrentes sin regulación constante del tránsito. En algunos casos, asegura, ha estado cerca de incidentes por la falta de control en cruces de alto flujo vehicular.

El subsecretario de Movilidad Sostenible, Carlos Alberto Santacoloma, ha señalado que los daños responden principalmente al hurto de cableado, fibra óptica y tarjetas electrónicas que controlan los sistemas semafóricos.

Según cifras entregadas por la entidad, en 2025 se registraron más de 200 casos de vandalización, con un costo de recuperación superior a 1.500 millones de pesos. En lo corrido de 2026, la cifra supera las 75 afectaciones y cerca de 250 millones de pesos en reparaciones. La autoridad ha indicado que en promedio se presentan incidentes de este tipo día de por medio.

El caos de la «ley del más fuerte»

La ausencia de semáforos modifica el comportamiento de los caleños. En varios cruces, la prioridad de paso queda sujeta a la interpretación de conductores y peatones.

Cuando un semáforo se apaga en Cali, la cortesía desaparece. Sin el rojo y el verde, los cruces se convierten en una prueba de nervios donde el camión o el bus más grande imponen su ley. Mientras los peatones esperan minutos eternos intentando adivinar cuándo saltar, los conductores intentan maniobras desesperadas para no quedarse atrapados en el tráfico. Aunque la administración pública habla de agentes, su presencia no es permanente en todos los puntos afectados. En la práctica, el caleño esquiva el choque por puro instinto, especialmente cuando cae la tarde y la visibilidad empeora.

Mientras la Secretaría de Movilidad se concentra en las cifras millonarias del vandalismo y el robo de cables, el caleño de a pie sigue encontrando «puntos ciegos» que no figuran en los mapas del Gobierno. La brecha entre el informe oficial y la realidad de la calle —donde barrios como Nápoles o sectores del Norte siguen a oscuras— deja una pregunta en el aire: ¿se está reparando al ritmo que la ciudad necesita o los semáforos en Cali se convirtieron en un terreno cedido a la delincuencia y al azar?



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