Sobrevivió al terremoto, no al retiro de escombros: la denuncia por una camioneta en Torres del Limonar
La camioneta de Ezequiel Lucero resistió el terremoto que derrumbó su edificio en Torres del Limonar. Quedó intacta en el sótano, bajo una placa que no cedió. Semanas después, Ezequiel denuncia que la perdió no por el sismo, sino durante la remoción de escombros: asegura que le prometieron sacarla de última y con cuidado, y que una máquina la destruyó sin avisar. Hasta el cierre de esta nota, nadie le ha respondido quién asume el daño.

El terremoto de magnitud 7,4 del pasado 10 de agosto, a las 7:34 de la mañana, dejó a Torres del Limonar, en el barrio Capri del sur de Cali, convertido en uno de los símbolos más dolorosos de la tragedia. Según el último reporte de la Alcaldía de Cali, la emergencia dejó en la ciudad más de 150 personas fallecidas y más de 1.500 heridas, con casi mil edificaciones afectadas. La cifra siguió actualizándose durante todo el mes.

Lo único que quedó en pie estaba en el sótano
Ezequiel cuenta que compró su apartamento en marzo de este año, tras 42 años de trabajo. En el colapso lo perdió todo. Allí vivían su hijo, médico, y su nuera, Andrea Perenguez, comunicadora social; ella sobrevivió al derrumbe, resultó herida y, según él, fue atendida en la Clínica Valle de Lili. «No quedamos sino con la ropa puesta», dice.
De todo lo que tenía, solo una cosa quedó en pie: una camioneta modelo 2011 que él valora en unos 120 millones de pesos cuando estaba entera. El vehículo quedó protegido en el sótano por una placa que aguantó el peso de la estructura. «Quedó el sótano con el techo cubierto protegiendo la camioneta, no se cayó», relata.

Un compromiso verbal y una demolición sin aviso
Ezequiel asegura que, tras el sismo, se le indicó que la demolición avanzaría por otro costado y que la camioneta se sacaría de última, empujada con cuidado. Con esa expectativa, cuenta, alcanzó a apuntalarla, ponerle gatos hidráulicos y cubrirla para protegerla del polvo.
El día del daño se ausentó para buscar dónde vivir, porque la casa que tenía arrendada ya se la habían pedido. Al mediodía, según su relato, llegó una máquina con un taladro y demolió sin consultarle. Cuando regresó en la tarde, la camioneta estaba fuera del sótano y destruida. «La han sacado acá, pero no con la tecnología adecuada; es un atropello», afirma. Ezequiel invoca el artículo 58 de la Constitución, que ordena proteger el bien ajeno, y sostiene que alguien debe asumir los costos.

El reclamo pasó por la Alcaldía y la Gobernación
Ezequiel dice que acudió personalmente a la Alcaldía y que no encontró atención. Relata que habló con un funcionario que identifica como Milton Castrillón, a quien señala como encargado del municipio en el sitio: este no habría estado presente en el momento del daño, pero le habría ofrecido una copia del contrato de la operación si la solicita por escrito, para rastrear a los responsables a través de la oficina de riesgos. «Hay una trazabilidad», resume.
También afirma que le expuso el caso a la gobernadora Dilian Francisca Toro en una reunión en el parque de Capri, y que ella planteó que se harían consideraciones con los vehículos que no estaban asegurados y estaban en buen estado. Todas estas son versiones del denunciante; hasta el momento no hay un pronunciamiento verificado de los funcionarios mencionados.
La Alcaldía tiene ruta para objetos personales, no para vehículos
La Alcaldía de Cali habilitó un procedimiento para las pertenencias halladas entre los escombros: la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos publica los objetos y documentos recuperados, y las familias los identifican y reclaman en el Puesto de Mando Unificado del Coliseo del Pueblo. La administración también pidió a la ciudadanía no ingresar a inmuebles restringidos ni exponerse para recuperar pertenencias.
Sobre los vehículos atrapados en los sótanos, y sobre quién responde cuando la remoción daña un bien que había sobrevivido al sismo, no se encontró un protocolo público ni una ruta oficial de compensación. Es una distinción central: el terremoto no destruyó esta camioneta; según la denuncia, lo hizo la operación posterior, lo que traslada el caso del terreno del seguro por evento natural al de la responsabilidad por el daño causado.
Una pregunta que sigue sin respuesta
Nueve días después del sismo, el alcalde Alejandro Eder anunció un peritaje técnico con la Universidad del Valle a los edificios relativamente nuevos que colapsaron, y reconoció que el asunto «requiere respuestas». Ezequiel espera una para su propio caso. No pide un favor: pide que se identifique a un responsable y que asuma el daño de lo último que le quedaba.
Su reclamo cabe en tres palabras, las mismas con las que cierra la entrevista: «¿Quién responde?»
Entrevista realizada en conjunto con Magazin mi gente
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