El ruido por ocio en Cali: enemigo de la convivencia

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La comuna 18 de la capital del Valle produce 74,8 decibeles un fin de semana diurno, y 59,2 dB nocturno, causando ruido ambiental y amenazando la salud pública

Mientras tanto en Cali, un vecino escucha música en alto volumen, invita amigos, se emborracha, causa el desorden. Los demás intentan mirar televisión, pero el ruido no los deja escuchar; algunos desean descansar, y por la bulla no pueden dormir, otros se sienten enfermos y con el griterío empeoran, hay quienes piden presencia de las autoridades y no llegan. Todos prefieren soportar la tensión por “evitar problemas” aunque esa práctica se repita cada día.

El ruido es un problema social invisible. No se puede ver, pero está presente, alterando la vida de los demás, provocando serios problemas de convivencia y salud por contaminación acústica, aumentando el estrés, trastornos del sueño, la hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares. La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe al ruido como un conflicto que afecta a las personas de diversas maneras. Sus efectos están relacionados con la audición, el sistema nervioso vegetativo, la psiquis, la comunicación oral, insomnio y el rendimiento.

El tráfico vehicular, las industrias, eventos masivos de instituciones educativas o religiosa y la música el alto volumen en las residencias o establecimientos comerciales son las fuentes principales de ruido en la ciudad.

El ruido relacionado con el ocio es aún más preocupante, todo se complica cuando el causante de la bulla se niega a disminuirla. En reiteradas oportunidades las autoridades policiales no llegan hasta el fondo del problema, ni resuelven el conflicto por desconocimiento de las normas. 

En Cali, por ejemplo, el DAGMA ha atendido 803 denuncias este año por música en alto volumen causado en los establecimientos comerciales, asimismo, la comuna 18 produce 74,8 decibeles un fin de semana diurno, y 59,2 dB nocturno alterando la vida de los demás, causando ruido ambiental y amenazando la salud pública.

El afectado es juzgado por estar en contra de la diversión, el ocio, el trabajo y termina resignado intentando convivir en un ambiente ruidoso o lo que es peor, reclamando justicia por sus propios medios. Ahí es cuando entonces las autoridades intervienen, tal como sucedió el reciente caso en el barrio Marroquín I, asesinaron a un hombre por no bajarle volumen al equipo de sonido. “Todo ocurrió alrededor de las 4:00 a. m., en un momento en que el sujeto armado ordenó apagar el aparato tecnológico y al ver que Manyoma (Causante del ruido) no aceptó, desató la balacera”. Qhubo, 14 de septiembre.

El ruido se convierte en un serio problema para la salud e interminable para la convivencia entre vecinos. Se evidencia a una comunidad aparentemente organizada que en realidad es un desastre. Una sociedad sin sentido común, sin tolerancia, donde las conductas suelen ser enfado, rabia y ataques de pánico. Al preguntar a algunas personas afectadas sobre sus reacciones ante sonidos que les molestan, afirman que tienen pensamientos violentos.  "Pasa de repente y es incontrolable. Siento que quiero golpear a la gente", dijo una víctima del ruido. Cualquier ambiente que altere la tranquilidad de los demás es un abuso.  

Un ambiente tranquilo será un lugar más agradable y saludable para todos, actuar para lograr una transformación en la comunidad es un reto que Nuestro Parche está dispuesto asumir, por eso se ha desarrollado la campaña “Mi territorio zona de mú shhh ica responsable”, encaminada a impulsar el respeto por una sana convivencia haciendo énfasis en el ruido y los efectos en la salud.

La campaña se dio inicio desde el pasado primero de octubre en el Colegio El Hogar, ubicado en el barrio Alférez Real de la comuna 18. Contó con la intervención de Wilmar Álvarez, coordinador de Calidad Acústica del Dagma quien realizó acciones de pedagogía ambiental, además de la participación de los 16 líderes del sector donde conocieron cómo actuar frente al problema del ruido, y la normatividad vigente.

Con esta iniciativa, se espera propiciar espacios de pedagogía y participación entre la comunidad, empezando en los colegios hasta las zonas residenciales con altas expectativas de rescatar valores esenciales para vivir mejor y fortalecer los vínculos de la convivencia.

 

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Sobre los Autores:

ELIZABETH ROMO

Elizabeth Romo González Apasionada por el contexto comunitario y su transformación.
Filial Círculo de Periodistas de Cali - CPC - FECOLPER
Comunicadora Social y Periodista
Directora de Nuestro Parche



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