Iván Darío, nació con los tendones recogidos, fue abandonado por su madre, y estudió solo hasta tercero de primaria.
Nuestro Parche,estestigo de una conmovedora historia que exalta las cualidades de valor y determinación, incluso frente a la adversidad extrema,cuando parecía que era demasiado tarde.
Un joven valiente, en situación de discapacidad que nació con los tendones recogidos, circunstancia que le impide caminar con normalidad,creció en un tiempo y un lugar con poca consideración para este grupo poblacional. Este guerrero, decidió acudir, aNuestro Parcheen compañía de su amiga para contar la historia de su vidacon altas expectativas, esperanzas y sueños.
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La relativa falta de movilidad y los bajos recursos económicos representaban un problema para el muchacho, en la búsqueda de proseguir con su formación académica. Fue abandonado por su madre cuando era bebé, el padre le brindó educación solo hasta tercero de primaria, cuidó de una finca sin poder estudiar, mientras los demás niños asistían a la escuela. La abuela ha sido su apoyo en los últimos años. A pesar de los escasos ingresos, y sus condiciones físicas, él no depende de terceros para realizar la mayoría de sus tareas diarias.
Iván, quiere educarse, desarrollar su potencial, trabajar y ayudar a otros jóvenes. Su insistencia por estudiar y convertirse en tecnólogo en sistemas, lo ha motivado para formarse por sí mismo,investigar, leer, y aprender.
"Cuando era niño, mi papá se fue a vivir a una finca y me sacó del estudio, además perdí materias que no pude recuperar. Entonces me quedaba en casa cuidando el lugar donde estábamos viviendo, mientras mi primo se iba a estudiar", relata Iván, con la mirada baja y un nudo en la garganta.
A tan solo unos meses de cumplir los 18 años, Iván regresa a la casa de su abuela en busca de orientación para culminar la primaria y alcanzar su sueño. "Acudí a Alba, mi amiga, la única que me dijo que si algún día necesitaba apoyo contara con ella, luego visitamos a Nuestro Parche, quienes me ayudaron a actualizar mi registro civil, solicitar la cédula y a gestionar un cupo en el colegio para poder terminar de estudiar y ahora casi estoy a la mitad de mi sueño". Agrega con una sonrisa y mirada brillante.
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Buscar ayuda para poder caminar, tener un título profesional, extender su mano a los más necesitados y demostrar su entereza para lograr lo que se propone, es la meta que se ha fijado consolidar Iván Darío.
El Defensor por el Movimiento de la Salud, Luciano Calderón, su amiga, Alba Rojas y el Politécnico Municipal de Cali- Sede Célimo Rueda, también le brindaron apoyo para que él se encuentre cada vez más cerca de su gran anhelo.

