Cuando sabes exactamente por lo que estás pagando

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Hola de nuevo queridos lectores, bienvenidos a nuestro escrito semanal histórico relacionado con lo que más nos gusta a todos, el SEXO...

Según nos cuentan la gran mayoría de historiadores y arqueólogos sobre la sociedad romana, es que ésta era muy liberal y promiscua, cómo también lo fueron la griega o la egipcia por ejemplo (ésto no resulta ninguna novedad para la mayoría de nosotros).

Las relaciones sexuales fuera del matrimonio eran consideradas totalmente comunes y normales, y para los ciudadanos romanos libres (recordemos que habían ciudadanos libres y esclavos), existía una gran libertad sexual de todo tipo, y casi todo era permitido (no debían tener novias tóxicas cómo tenemos ahora).

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Tomando este dato como punto de partida, en nuestro escrito semanal de artículos curiosos sobre el sexo, hoy hablaremos sobre la Sprintia, una moneda de la antigua Roma utilizada para solicitar y pagar los servicios en los burdeles y prostitutas callejeras del extenso Imperio romano (Los seguidores del precio de la Historia, podréis recordar un capítulo en el cual aparece una de ellas).

Éstas interesantes monedas, de las cuáles hoy en día se conservan sólo algunas unidades, son tan específicas para su utilización que, en una cara muestra la imagen del acto sexual requerido por el pagador, y sobre la otra una numeración romana equivalente al precio del servicio solicitado (algunos historiadores creen que también podía el número referirse al de la habitación o al de la prostituta especializada en ese acto).

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La explicación más fácil de este grafismo tan explícito es la de la nacionalidad de la mayoría de esclavas y prostitutas de la época, que provenían del extranjero y de tierras conquistadas, y de esta forma podían superar la barrera idiomática mostrando una moneda con el dibujo del servicio requerido, además de que los legionarios estando de conquista de nuevos territorios también les era más sencillo mostrar lo que querían en el burdel de turno.

Esta es la interpretación más extendida y aceptada por los historiadores sobre la existencia y uso de estas monedas llamadas Sprintia, aunque otros eruditos exclaman que, al no haberse encontrado ninguna de estas pieza en las excavaciones de burdeles romanos, podría tratarse solamente de una colección que el emperador Tiberio ordenó acuñar para incluirlas en los juego sexual de la época durante las bacanales.

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Sea cual sea el origen, fué una excelente idea a mí parecer, ya que a los tímidos nos facilitaría mucho el trabajo. De hecho deberíamos hacer campaña para que el nuevo gobierno retomé tan magnífica idea y en vez de tener la imagen de una antropóloga en los billetes de 10.000 tengan por ejemplo una mujer de pechos enormes. Y los de 100 mil una pareja haciendo el delicioso.

Ésto es todo por hoy, la semana que viene espero poder tener una nueva historia que igualmente sea de vuestro agrado.

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Sobre los Autores:

ELIZABETH ROMO

Elizabeth Romo González Apasionada por el contexto comunitario y su transformación.
Filial Círculo de Periodistas de Cali - CPC - FECOLPER
Comunicadora Social y Periodista
Directora de Nuestro Parche



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