Otro tipo de lectura erótica

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Cuándo uno pierde un sentido, sea cual sea, se da cuenta de lo difícil y complicada que es la vida sin él...

Foto: Instagram PLAYBOY

Por:

Ángel Moreno

Buen día lectores. Los que me conocéis un poco sabréis de mi problema de visión desde hace ya unos años (veo menos que un topo de madera), con lo que me gustaría hablaros un poco del hombre que hizo la vida del invidente un poco más fácil y de los que la hicieron un poco más "feliz".

Cuándo uno pierde un sentido, sea cual sea, se da cuenta de lo difícil y complicada que es la vida sin él... No es cómo perder el MIO y tener que esperar un rato al siguiente, os garantizo que es mucho más jodido. Casi tan jodido cómo ser pobre y feo (la mayoría sabréis de lo que hablo... jajaja).

Por suerte la ciencia y la medicina van avanzando y consiguen devolver a algunos invidentes la vista. También muchos investigadores e inventores trabajan para hacerles la vida un poco más fácil en todo sentido. Una de esas personas fue Luis Braille (supongo que todos o al menos la gran mayoría habereis oído de él) que creó el sistema de lectura que lleva su nombre.

A día de hoy, el sistema de lectura y escritura “Braille" no necesita ningún tipo de presentación, ya que sin él las personas invidentes serían incapaces de leer ni escribir y así poder comunicarse.

Sin embargo, el sistema de Braille estuvo muy, muy cerca de no ver nunca la luz.

Si os interesa el tema, voy a dejaros un escrito sobre su curiosa vida.

Luis Braille nació en París (lógico, de ahí vienen todos los niños) un 4 de enero de 1809. Desde que era muy pequeño, solía acompañar a su padre a un taller de guardicioneria donde trabajaba el cuero. A la edad de 3 años jugando en el taller con las herramientas de su padre, se pinchó accidentalmente un ojo con un punzón (no hay un niño que se esté quieto y menos a esas edades, lo divertido que es hacerlos y los problemas posteriores que eso conlleva).

Al pequeño Luis lo curaron mal y la terrible infección pasó también al ojo bueno dejándolo completamente ciego de por vida.

El niño que, aunque travieso debía ser un buen estudiante, quiso continuar asistiendo a la escuela, pero ante las grandes barreras que su nueva condición de invidente le imponían, le tocó abandonarla para terminar ingresando en el instituto de invidentes y sordos de París, dónde resultó un alumno destacado en música y ciencias y de la cual terminó siendo profesor.

Durante la primera guerra mundial, un ex compañero docente de Braille, ahora militar llamado Charles Barbier, había inventado un sistema para comunicarse entre trincheras en silencio y no delatar así la posición al enemigo. Se basaba en un sistema de combinaciones de 12 puntos.

Braille, le comentó al director del instituto la idea de Barbier y la posibilidad de adaptarlo a un sistema de comunicación para invidentes, y él lo ánimo a trabajar en esa idea. En un principio, Braille modificó el sistema de 12 a 8 puntos para crear un alfabeto que se pudiera leer con el tacto. Posteriormente lo simplificó más y creó celdas de 6 puntos con diferentes combinaciones para caracteres y letras. Es el que conocemos hoy en día y que muy rápidamente adquirió gran popularidad entre sus compañeros. El gran problema es que en un principio el sistema no tuvo aceptación fuera de las paredes del instituto por muchos esfuerzos que él y sus compañeros dedicasen para que así fuera.

En 1852, con 43 años Braille murió de tuberculosis, pero sus alumnos y compañeros siguieron utilizando su método que poco a poco fue agarrando aceptación y llegó a convertirse en el lenguaje universal para invidentes.

Como hemos visto en éste texto, Braille fue el primero en arrojar un poco de luz al mundo oscuro de los invidentes e hacerles la vida un poco más fácil.

Foto: Relieves de Tactile Minds, de Lisa Murphy

Unos años más tarde (para ser más exactos en 1992), la revista Playboy, quiso ir un poco más lejos y alegrarles el día a más de un invidente sacando un ejemplar exclusivamente para ellos (evidentemente no había ninguna fotografía insinuante, sólo texto).

Casualmente, ése mismo año la fotógrafa de origen canadiense Lisa Murphy, editó el libro erótico para invidentes titulado "Mentes táctiles". El libro cuenta con muy explícitas explicaciones en Braille y con relieves de desnudos y pornografía (Lisa Murphy había trabajado haciendo figuras de animales en relieve para publicaciones infantiles para niños discapacitados visualmente y ahí se le ocurrió que podría llenar el espacio vacío que había en publicaciones para adultos invidentes) ... Eso sí, de momento la revista sólo era para público masculino (está la opción del femenino libre, así que ya sabéis).

Y por cierto, si compráis revistas de estás, tener cuidado donde las dejáis, porqué aunque el amor es ciego, tu madre no.…(las madres lo encuentran todo y seguro que te cae tu chanclazo).

Hasta la semana que viene lectores, en unos días otro tema interesante sobre el sexo u erotismo que espero que también os resulte interesante.

Foto: Relieves de Tactile Minds, de Lisa Murphy

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Mira esta nota:

La Paca Digestora del sector La Choclona

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Sobre los Autores:

ELIZABETH ROMO

Elizabeth Romo González Apasionada por el contexto comunitario y su transformación.
Filial Círculo de Periodistas de Cali - CPC - FECOLPER
Comunicadora Social y Periodista
Directora de Nuestro Parche



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